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Terapia o formación emocional con caballos

Como ya os hemos ido contando en los capítulos anteriores, una de las vertientes más importantes del trabajo que realizamos en Equitación for Life, es la terapia o formación emocional con el caballo como herramienta principal. Sobre este punto queremos recalcar que el trabajo que proponemos NO es un trabajo sólo destinado a personas en situaciones excepcionales o muy extremas, sino también a todas aquellas que quieren realizar mejoras en facetas de sus vidas que perciben faltas de recursos, comprensión o incompletas. En este capítulo hablaremos de algunos factores que son comunes en la mayoría de personas y que hacen que, de un modo u otro nos afecten a nuestras vidas no dejándonos desarrollarlas de manera completa.

EL MIEDO

El miedo es una de las emociones más básicas del ser humano, una respuesta natural ante el peligro. Es una emoción que cumple un papel fundamental: ayudarnos a sobrevivir. Pero esta misma emoción tiene otra cara, una cara que se expresa en nuestro día a día limitándonos y no dejándonos ser lo que nos gustaría ser. Este hecho se produce porque nuestras emociones tienen una secuencia de desarrollo o patrón clarísimo:

UN PENSAMIENTO -> UN SENTIMIENTO -> UNA EMOCIÓN

Como ya hemos visto anteriormente, cuando nuestros pensamientos están “filtrados”, basados ​​en sistemas de creencias, patrones e interpretaciones NO REALES, el resultado es una disfunción en esta secuencia y por tanto, una distorsión de las emociones que sentimos y la aplicación de las mismas.

El miedo ya deja de ser una emoción destinada a ayudarnos simplemente en tareas de supervivencia y pasa a ser una limitación permanente en muchas fases de nuestra vida que implica falta de comprensión, sensación de fracaso, frustración, etc … El miedo es imaginario, es un fracaso anticipado que anuncia tu mente de algo que aún no ha pasado, no es un objeto ni una persona. El miedo del qué dirán, qué pensarán, queremos ser aceptados, queremos gustar a todos .. Nos limita y nos baja la autoestima. El miedo es lo que hace que las personas se pasen la vida haciendo lo que no les gusta. El miedo no nos deja brillar. Nada irreal existe, nada REAL pueda ser amenazado.

“EL SÍNDROME CULPATUYA”

Culpa hípica cavall formant persones por miedo caballoDentro de la distorsión, limitación o tergiversación del miedo como herramienta o emoción, encontramos diferentes factores que la apuntalan. Y uno de los principales puntales que la conforman es lo que llamaremos “síndrome culpatuya”. ¿Por qué? Porque tenemos miedo de nosotros mismos, de SER.

Como su nombre indica, este síndrome es un mecanismo de defensa destinado a buscar excusas y culpables externos en todo lo que nos pasa y consideramos como error, fracaso, etc .. Esta manera de funcionar, de entender la vida, responde al miedo que tenemos de mirar en el espejo. Nos aferramos a lo que conocemos, a lo que nos han vendido que es la vida … nos llenamos de excusas, de razones, justificamos, culpamos … y lo hacemos por el miedo que tenemos a afrontar, aceptar y asumir que estamos aprendiendo, a mirarnos a nosotros mismos y entender que los errores no existen, simplemente son situaciones de vida resueltas con el nivel de conciencia que disponemos en cada momento.

Cuando se dan este tipo de situaciones nuestra sensación es que nos debemos defender. Nos defendemos de todo lo que hay en el exterior, de la agresión que estamos recibiendo, que percibimos, que sentimos. No son los hechos los que nos hacen daño, son los pensamientos que tenemos sobre estos.  

CON EL CABALLO …

La REALIDAD es que no existe agresión exterior, sólo puede existir si nosotros hacemos que así sea. En el trabajo con el caballo, todo lo que estamos explicando se pone de relieve desde el primer momento.

El caballo, en su condición de presa, no da volumen, no se defiende ni es cómplice de este “síndrome culpatuya”, aunque nosotros le damos la culpa de todo lo que nos sale mal y eso hace que nos demos cuenta, sin ningun tipo de duda, de la falta de corrección en nuestra manera de pensar y obrar. Al no haber una respuesta agresiva por parte del caballo, dejamos de defendernos y disponemos del espacio necesario para poder empezar a entender y aprender.

Cuando este mismo hecho se produce entre personas, habitualmente termina en una disputa para ver quién tiene la razón, termina con ese nudo en la boca del estómago, termina en una acción defensiva y en muchos casos agresiva, y lo más importante: no hay un reconocimiento de la REALIDAD ni la disposición necesaria y por tanto, tampoco la posibilidad de crecer y aprender.

En la búsqueda de El arte de vivir en equilibrio, nuestra voluntad es compartir toda la información REAL de que disponemos con vosotros para alcanzar nuestro objetivo. Os adjuntamos un corte de la película “Coach Carter”, que habla justamente del miedo, de nuestro miedo más grande. Esperamos que os ayude y hasta el próximo capítulo !!!

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